15/02/1999. Discursos y Alocuciones. Comandante Presidente. Malecón de Ciudad Bolívar, Estado Bolívar, Venezuela.

Intervención del Comandante Presidente Hugo Chávez Frías durante acto patriótico conmemorativo de los Centesimo Octogésimo Aniversario (CLXXX) del Congreso de Angostura

Presidente de la República de Venezuela, Hugo Chávez Frías Un abrazo, más grande que el Orinoco para todos ustedes. Niños, hombres y mujeres de Guayana aniversaria, esta tierra llena de leyenda, de fuerza, de dicha y de victoria. ¡Que viva Guayana para siempre!

15 de febrero de 1819. Vámonos 180 años atrás. Vamos a viajar en la máquina del tiempo por nos minutos, ubiquémonos aquí a la orilla del soberbio Orinoco, bajo el mismo cielo azul de siempre de los siglos en esta misma tierra de Angostura, 180 años atrás, aquí mismo, debajo de este sol, al lado de este río, se inició el nacimiento de la III República, que fue la República de Bolívar; 180 años después, aquí estamos, los nietos de los nietos de los nietos de los que aquí vivían, de los que aquí vivían y hoy, tronar de cañones de la guerra, de la Revolución de Independencia que hicieron posible la Guayana libre, que hicieron posible que nuestro padre Libertador invocara, en esta misma ciudad de Angostura, el soberano Congreso Constituyente que redactó la Carta Fundamental de la Gran Colombia, que fue la República de Simón Bolívar, la III República.

Hoy estamos aquí, y andamos buscando los mismos caminos. La patria se nos vino abajo, la República, la IV República, porque después de aquella III, no se olviden de la historia porque la historia es un faro que alumbra el futuro, después de la III República, que murió en 1830 y con ella, murió Bolívar y nació, entonces la IV República que hoy está muriéndose y tiene que morirse la República de la corrupción, la república que está podrida, tenemos que hundirla y enterrarla y que descanse en paz y tenemos que darle nacimiento a la V República.

Esa V República, debe nacer este mismo año, 1999. Este mismo año debe nacer la V República y podemos enterrar la república de la corrupción.

Ustedes saben que yo he llegado aquí, gracias al favor de Dios y por la voluntad del pueblo, de ustedes, yo soy ahora Presidente de Venezuela. Yo llegué a Presidente de Venezuela no por mí, sino por ustedes, y por ustedes yo doy la vida. Si me dicen: “El pueblo, o la vida”, yo doy mi vida. De eso no debe tener duda nadie. Si a mi me ponen a escoger entre el futuro y el destino de estos niños, de este pueblo sufrido de hoy y mi vida misma, yo doy mi vida.

Ustedes saben que yo soy Presidente de Venezuela producto de un proceso histórico, producto de una revolución que aquí comenzó hace varios años y que nada, ni nadie podrá detener: es la Revolución Bolivariana que vuelve. Vengo del tiempo que se perdió, hemos vuelto a conseguir el camino que habíamos perdido, el camino es Bolívar, el camino es la Revolución que señaló desde esta misma tierra, Simón Bolívar hace muchos años. Ese es el camino, no hay otro camino.

¡Corruptos, temblad!, ¡Viva la libertad! Cuando yo acepté ser candidato a la Presidencia de Venezuela, entre muchas otras cosas que hice, ustedes recuerdan que yo vine aquí muchas veces y no quería ser candidato, hasta que la misma situación me convenció que sí, que valía la pena ser candidato a la Presidencia porque vi ahí, una oportunidad de ganar las elecciones, lo cual hicimos o hicieron ustedes, esta gran victoria del 6 de diciembre, que quedará escrita para la historia de los siglos de Venezuela.

Yo quiero reconocer y decir a todo este pueblo ahora, que estoy aquí de nuevo, como Presidente. Cuando viajando por Europa, por Norteamérica, por el Caribe, en estos días que pasaron, el Rey de España me decía: “Lo felicito por ese gran triunfo que obtuvo”. El presidente de Francia: “Lo felicito por ese gran triunfo que obtuvo”. El Presidente de Italia, el Primer Ministro de Canadá, todos; el Presidente cubano, el Presidente de Jamaica, el Presidente de Dominicana, todos me felicitaban; pero yo a todos les dije: No me feliciten a mi, feliciten a mi pueblo, esa felicitación no es para mí, es para el pueblo de Venezuela que tuvo el coraje, la claridad de vista, la contundencia para no dejarse amedrentar, a confundir, ni manipular por los que les habían engañado y le engañaron durante tanto tiempo. El pueblo venezolano habló, el pueblo venezolano señaló el camino y yo vine aquí, como lo dije, sencillamente para ser un instrumento de ustedes. Úsenme, hagan de mi lo que ustedes quieran, yo les pertenezco a ustedes. Yo les pertenezco, primero a Dios, por supuesto, él manda y uno aquí hace su voluntad, pero aquí en esta tierra yo le pertenezco a ustedes, no tengo más dueño, mi dueño es el pueblo, lo que ustedes digan, yo lo voy a hacer.

Todos tienen que vivir, todos los niños tienen que vivir, que vivan. Ahora, para que ellos vivan, para que ellos estudien, para que ellos, en el futuro, sean dignos, nosotros tenemos un reto; hermanos, hombres y mujeres. Nosotros tenemos que empujar un proceso verdaderamente de transformación, nosotros tenemos que sacar este barco que se llama Venezuela; de la tormenta, porque se nos hunde el barco y en el barco van nuestros hijos. Saquemos el barco, y después, que ellos lo sigan llevando en el mar abierto. Que sean felices dependerá mucho de nosotros mismos.

Yo les estaba diciendo que haré lo que ustedes digan. Ahora, ustedes me eligieron Presidente de Venezuela y yo me debo a los que me eligieron Presidente de Venezuela . No me debo a ninguna cúpula, ni a ningún partido político, no me debo a ninguna cúpula, ni a ningún poder económico. No, yo me debo y así lo declaro hoy, rindiendo tributo a los CLXXX años del Congreso de Angostura, y rindiéndole tributo a Simón Bolívar, yo repito que me debo únicamente a mi pueblo y digo, así como dijo Bolívar, aquí mismo en Angostura, Simón Bolívar lo dijo y yo lo repito: “Soy apenas una débil paja arrastrada por el huracán revolucionario”. Ustedes son el huracán revolucionario, yo soy una débil paja empujada por el viento. Ustedes son el viento, empujen todos, que no se detenga el proceso revolucionario en Venezuela, no se puede detener.

Organicen al pueblo, porque el pueblo es el único combustible que pone a rodar la máquina de la historia. No son los hombres individuales no. Yo no valgo nada, aquí el que vale verdaderamente es el colectivo, el pueblo organizado luchando consciente y unido, eso es lo único que podrá impulsar el proceso de revolución.

Yo, recuerden ustedes, recordemos todos, porque yo prometí estar aquí, hoy, 15 de febrero y aquí estamos juntos. Ahora, dije antes de las elecciones que iba a venir aquí a firmar el decreto para convocar al pueblo a referéndum y que iba a celebrarse en Ciudad Bolívar un consejo de ministros. No hizo falta firmar aquí el decreto ni hacer consejo de ministros, aunque conmigo anda un grupo de ministros, que deben estar por aquí, se fueron ya hacia Puerto Ordaz, porque tenemos allá otros actos en la tarde, pero como ustedes saben, yo me vi obligado a firmar el decreto que iba a firmar aquí hoy, a adelantarlo y firmarlo como lo hice en consejo de ministros, el mismo día 2 de febrero, cuando tomé posesión de la Presidencia de la República.

¿Por qué tuve que hacerlo? Muy sencillo, porque ustedes saben que las fuerzas de la corrupción, el pacto de Punto Fijo, han tratado primero, trataron de evitar por todos los medios que yo llegara a la Presidencia de la República. Dijeron que todo, que yo era casi el diablo, llegaron a decir hasta que yo y que le iba a quitar a los que tenían dos mujeres, que yo le iba a quitar la segunda. ¡Hasta eso lo dijeron! Que yo y que soy enemigo de los evangélicos y de los extranjeros y de los católicos, que iba a poner aquí una guerrilla, que iba a unirme a la guerrilla colombiana, que y bebía sangre en la mañana y cenaba con no sé qué. ¡El diablo! El diablo le salió por ellos ahora. El diablo le salió a ellos.

Yo adelanté, entonces, la firma del decreto porque los mismos que trataron de evitar y se unieron todos al final, ustedes recuerdan, eso pasó ayer. Todos se unieron, las cúpulas de los adecos, las cúpulas de los copeyanos, de convergencia, de todo, los gobernadores casi todos se unieron contra mí: los alcaldes se fueron a Caracas a decir que el diablo no podía ganar, que Chávez era un loco. Ahora tienen al loco aquí de Presidente.

Esos mismos señores que desesperadamente se unieron todos tratando de evitar lo que no podían evitar, estaba escrito que el pueblo iba a darles una gran derrota, como se la dio el 6 de diciembre, contundente, como nunca antes se la habían dado y fíjense que pasó, lo que yo decía: todos se metieron aquí en un mogotico, todos salieron corriendo, se encaramaron en Frijolito y de ahí los tumbamos a todos. A todos los derrotamos de una sola vez.

Ahora, después que ocurrió el 6 de diciembre, comenzaron a moverse, como ya no podían evitar el triunfo del pueblo, ya había ocurrido, comenzaron a decir que el presidente Chávez no podía convocar a referéndum, que la Constituyente no se podía convocar si no se reformaba primero la actual Constitución moribunda, esa Constitución que hicieron los corruptos en 1961, pero resulta que después de todo esto, ahora todos ellos también hablan de Constituyente, ahora a todos les parece una maravilla la Constituyente, nadie se atreve a ponerse en contra de la Constituyente, todos los corruptos están a favor de la Constituyente, pero ¿qué es lo que están tratando de hacer? Están tratando de adueñarse del proceso y de engañar al pueblo, están tratando de desviar la corriente para otro lado, para ellos mantener sus privilegios.

Por eso yo firmé el decreto presidencial haciendo uso de mis atribuciones convocando al pueblo a referéndum. Ahora, los corruptos han ido con un documento muy elaborado, haciendo uso de lo que ellos llaman el respeto a las leyes, ellos, que nunca han respetado aquí ninguna ley, cómo estar hablando ahora de respetar las leyes que ellos mismos hicieron para robar, para traicionar y para masacrar al pueblo. ¿Con qué moral van a estar hablando una y mil veces, las leyes del pueblo?, ¿con qué moral van a hablar de leyes? Aquí se acabó el pan de piquito.

Están manipulando medios de comunicación internacional. Los adecos ahora y que van a ir a denunciarme no sé dónde, a invocar el Protocolo de Washington, ahora están amenazándome los corruptos de la CTV y que van a ir a denunciarme a la Organización Internacional del Trabajo. Que vayan donde quieran, que vayan donde quieran, pero yo los invito a que salgan a denunciarme en cualquier plaza de cualquier pueblo de Venezuela, que salgan a la calle a denunciarme. Andan escondidos en la oscuridad, conspirando contra el pueblo, como siempre lo han hecho, pero la pequeña diferencia que hay es que ahora hay un pueblo despierto por todas partes y ahora hay un Presidente que no le obedece a cúpulas, un Presidente que no acepta presiones, un Presidente que no es manipulable, un Presidente que dará la vida si tiene que darla, por el pueblo de Venezuela. Esa es la verdad.

Este pueblo nuestro tiene derecho a decidir su destino, no es Chávez el que va a definir el destino de Venezuela. No, ni tampoco es el Congreso, tampoco es la Corte Suprema, es el pueblo que es el único dueño del poder soberano. Más nadie, debajo de Dios que siempre manda. Hágase su voluntad, así en la tierra como en el cielo.

Ahora, yo aquí en Ciudad Bolívar, el juego se está poniendo pequeñito. Sí, el juego se está poniendo pequeñito porque los corruptos fueron a la Corte Suprema de Justicia a impugnar el decreto que yo firmé, donde lo que estoy haciendo son dos preguntas para que las responda el pueblo: Ellos lo que tienen que hacer es esperar que el pueblo responda, porque el pueblo es el que tiene que responder, no ellos.

Yo estoy preguntándole al pueblo dos cosas. La primera de ellas, es si están de acuerdo en convocar o no una Asamblea Constituyente. Que la responda el pueblo. Y la segunda pregunta, fue hecha con toda la intención democrática, no con esa intención democrática de ellos que hablan de democracia y lo menos que hacen es respetar las normas de la democracia. Democracia significa gobierno del pueblo. Demos —el pueblo— y Cratos —gobierno—. La democracia no es porque un hombre diga que es demócrata, la democracia es y ocurre y existe solamente cuando es el pueblo el que gobierna a través de distintos mecanismos para gobernarse a sí mismo. Esa es la democracia verdadera.

Ahora, con toda una intención democrática, con toda la honestidad que ustedes me conocen, con toda la claridad con la que he hablado aquí desde el 4 de febrero de 1992, estoy hablándole a los venezolanos y he recorrido Venezuela por los cuatro rumbos en muchas ocasiones y hablo, ustedes nunca me han visto, leyendo un discurso porque no preparo discursos; yo hablo con mi alma, yo hablo con los sentimientos. Entonces nadie puede decir que Hugo Chávez tiene cartas escondidas. No, yo ando con el juego abierto y estoy diciendo que desde años por dónde va la jugada para que cada quien se ubique en el juego de la victoria.

La segunda victoria que yo leí, le estoy haciendo al pueblo a través del referéndum, tiene una gran intención democrática y amplia, de respeto. La segunda pregunta, ¿ustedes saben cómo dice la segunda pregunta?, ¿no saben todavía? Tienen que saber porque ustedes son los que tienen que responder.

La segunda pregunta dice: “¿Autoriza usted (cada uno de los millones que van a votar, van a marcar con una X) sí o no, al Presidente de la República para que, una vez oídas las diversas opiniones de los sectores políticos, sociales y económicos del país; fije las bases para el proceso de elecciones para la Asamblea Constituyente? Ustedes tienen que pensarlo porque esa segunda pregunta es la que están impugnando en la Corte Suprema, diciendo que esa pregunta viola la ley y que viola la Constitución, yo no sé dónde. Eso no viola ninguna ley, ni viola ninguna Constitución, sencillamente porque son ustedes los que tienen que responder, ustedes pueden decirme No, Chávez, no estamos de acuerdo en que tú fijes esas normas, que la fije el Congreso entonces. Eso es lo que ellos quieren, ellos lo que quieren es que me coma el tigre. ¿Se acuerdan la canción esa? Eso es lo que quieren, que me coma el tigre. No, no nos va a comer el tigre, cuidado se los come a ellos.

Entonces, ellos lo que quieren es ponerse de acuerdo, las cúpulas adecas, copeyanas, convergentes, el Polo Patriótico también, algunos quieren ponerse de acuerdo ahí, para ellos fijar las normas de convocatoria, porque las normas de convocatoria deben ser abiertas, amplias. Las normas de convocatoria no pueden ser y quedarse encerradas en los partidos políticos, no. Las normas de convocatoria debe incluir a todos los venezolanos y esa es mi intención desde hace muchos años, ahora no voy a echarla para atrás.

Por eso, fíjense ustedes, yo no sé ni voy a investigar, ni a presionar a la Corte Suprema, no. La Corte Suprema debe tomar una decisión, la Corte Suprema debe, sí, oír al pueblo, no quedarse nada más en un documento que le presentaron los corruptos. La Corte Suprema debe oír el clamor de la nación porque yo lo estoy oyendo. La Corte Suprema debe estar a la altura de los que dicen: ¡Justicia!, ¡Justicia es lo que queremos!

Por eso, yo les pido a todos los venezolanos, desde Angostura, que desde hoy comiencen ustedes a organizarse, porque si la Corte Suprema echa para atrás el decreto presidencial, le corresponde al pueblo hablar. Entonces, ¡que hable el pueblo! Si la Corte Suprema llegara a decidir, ojalá que no, pero allá ellos con su conciencia, si llegara a hacerle caso a los corruptos que quieren parar el proceso popular constituyente, entonces hablará el pueblo. Yo hablaré con ustedes, yo haré lo que ustedes me ordenen hacer.

Si tratan de frenar el proceso constituyente, que el pueblo quiere en más de un 90 por ciento, si las cúpulas de los corruptos se ponen de acuerdo y la Corte Suprema echa para atrás el decreto presidencial tratando de desconocer la legitimidad que tengo yo, como Presidente de los venezolanos, entonces hablaremos desde todas las calles de Venezuela. Yo me iré a la calle con ustedes.

De todos modos, esperemos que eso no haga falta. La Corte Suprema debe tomar una decisión, que la tome pronto porque tampoco nos van a tener aquí, seis meses esperando. No, el referéndum, tiene que hacerse porque es un decreto del Presidente de la República. Y el pueblo quiere referéndum. Nadie podrá evitarlo.

Yo, que no voy a dar marcha atrás, y el pueblo, que estoy seguro no va a dar marcha atrás, lo que hacemos será, con la mejor de nuestras buenas voluntades, con el ánimo de construir un país que también será para los hijos de los corruptos, porque esos hijos de los corruptos no tienen la culpa de que sus padres sean unos corruptos, tienen derecho a la vida también y a la Patria, para construir entre todos con nuestro amor la Patria nueva, yo lo que hago es, con la mejor de mis buenas voluntades, y recogiendo la aspiración de un pueblo, que es el de Venezuela, llamar a todos los que están conspirando contra la Constituyente, a los que están amedrentando a la Corte Suprema, a los que están inventando yendo por el mundo a decir lo que están diciendo, que Chávez es un tirano, que el Presidente es un dictador, que no sé qué más, que dejen de estar chillando y vénganse aquí. Rectifiquen si tienen que rectificar y al menos, abran paso, porque si no abren paso, nosotros abriremos paso.

¡Abran paso, porque esto no lo detiene nadie! No lo detiene ni el Congreso, ni la Corte Suprema, ni nadie, porque la voz del pueblo es la voz de Dios. Así lo digo, hoy, desde Ciudad Bolívar, aquí a las riberas del portentoso Orinoco, en esta tierra eterna delante del pueblo de Angostura. La Revolución Bolivariana va en marcha y nada ni nadie podrá detenerla. El decreto presidencial, es totalmente legítimo y además es legal y constitucional.

Yo le exijo al Consejo Electoral, que continúe trabajando para que, lo más pronto posible, hagamos el referéndum y ustedes respondan si quieren Constituyente o no quieren Constituyente. Si quieren que yo la convoque o no, quieren que yo la convoque. Eso lo decidirá el pueblo y lo que el pueblo diga, eso lo haremos.

Mientras tanto, amigas y amigos, yo sé la situación de penuria por la que pasa el pueblo, los niños, los jóvenes, los desempleados, la gente que no tiene vivienda, ni educación, ni salud, los niños enfermos, los ancianos abandonados. Yo estoy comprometido con ustedes, pero ustedes saben que esto no se arregla de un día para otro. Yo estoy recogiendo todos los papeles y papelitos, y cartas, y carticas, y documentos y pancartas; que ustedes me entregan; y ando con mi equipo de oficiales y civiles de mi Casa Militar, recogiendo todo en la calle. Ayer estábamos en Guasdualito, en La Victoria, en La Fría, y en todas partes está el pueblo que me aborda, me empuja, me pellizca y me hala, y me pide, me clama; y ando con una gran angustia. Dios mío, ayúdanos a salir de esto, por la vida del pueblo, por el dolor de tanta gente. Yo ando llorando por el dolor del pueblo. Por eso es que esto no tiene marcha atrás, por los niños que se mueren de hambre, de enfermedades. Por la gente que anda deambulando sin comer y sin dormir. Esto no puede seguir, ¡Dios mío!

Yo trabajaré sin descanso, veinte horas al día, a veces no duermo, y llamo a todos los ministros y a mis colaboradores a trabajar. No hay carnaval para nosotros, ni hay noche, ni hay día. Trabajo y trabajo para ayudar al pueblo, pero no se arregla todo de la noche a la mañana, porque son 40 años de corrupción, 40 años donde estos políticos bastardos, que han gobernado al país se apoderaron de lo que al pueblo le pertenece y hoy, el pueblo venezolano está pasando por una de las situaciones más difíciles de toda su historia: la miseria, el hambre, la desnutrición. Yo estoy en esa guerra, no descansaré. Le pido a Dios fuerza y salud para echar adelante este proceso, pero los necesito a todos. Les tengo que pedir constancia, paciencia, trabajo, voluntad, a todos.

El 27 de febrero, dentro de pocos días, comenzaremos una operación de guerra. Sí, las Fuerzas Armadas van a la calle, a una guerra, a la guerra contra el hambre, contra la miseria. Los militares venezolanos bajo mi mando, vamos a iniciar el próximo 27 de febrero, a los diez años de aquella masacre, que a veces uno no quisiera ni recordar, del “Caracazo”; ahora las Fuerzas Armadas van, conmigo a la cabeza, a la calle, pero van, organizadas en batallones de ingenieros a construir carreteras, a construir escuelas, a construir viviendas.

Organizados en batallones agrícolas para, junto con los campesinos, sembrar la tierra y sacar el alimento para nuestros hijos, para acabar con la miseria y con el hambre. Los militares junto al pueblo, vamos a ir a la calle organizados en batallones de sanidad y de salud, a atender a los más necesitados, a los que no tienen ni un médico que los vea, ni una medicina que los alivie.

Esa operación la comenzaremos el próximo 27 de febrero en toda Venezuela, así que yo les pido a todos colaboración con estos muchachos de las Fuerzas Armadas, porque todos vamos a la calle a ayudar para que en el corto plazo haya una mejor posición de vida. Claro, que allí tendrán que colaborar, gobernadores, alcaldes, todos los funcionarios públicos y el que no colabore; allí están las leyes para que se cumplan, porque es una obligación de los gobernantes atender el clamor de su pueblo. Nadie es elegido gobernante, presidente o gobernador, o alcalde, o lo que sea, para que se aísle del pueblo y olvide la miseria y el clamor de su gente. Es una obligación.

Señores, más allá de todo esto, del Presidente, más allá de las Fuerzas Armadas, más allá de los gobernadores y de los Alcaldes están ustedes. De ustedes depende mucho este proceso, organícense. En cada cuadra, en cada barrio, en cada distrito, en cada escuela, en cada universidad, organícense ustedes mismos en comités de trabajo, para que todos, unidos, podamos sacar al país adelante.

Cuenten ustedes conmigo, pero yo cuento con ustedes. Todos juntos lo haremos para que sea verdad, lo que decía Bolívar aquí mismo, hace 180 años, para que tengamos un pueblo lleno de felicidad, para que seamos ejemplo del mundo, donde haya igualdad para todos, libertad, trabajo, vivienda, educación, salud, para que Venezuela sea lo que soñó Bolívar, aquí en Angostura hace 180 años. Que Dios nos ayude para que así sea. A nosotros nos corresponde la unión, el trabajo y la voluntad. Cuenten conmigo, hermanos, pero vamos juntos. Yo los llamo a todos.

Un abrazo para todos ustedes, hombres, mujeres y niños de Angostura, de Guayana, de Venezuela. Vamos a cantar la canción eterna, con todo el amor y la fuerza, dediquemos a nuestros hijos y a la patria que viene, que nosotros haremos.

“Gloria al Bravo Pueblo....