28/07/1999. Discursos y Alocuciones. Comandante Presidente. Maracaibo, Estado Zulia, Venezuela.

Intervención del Comandante Presidente Hugo Chávez Frías, en la instalacion de la 55° Asamblea Anual de Fedecamaras

Presidente Chávez: Ciudadano go­ber­nador del Estado Zulia, Francisco Arias Cárdenas,: ciudadano presidente de Fedecámaras, Francisco Natera: ciuda­da­no alcalde de la ciudad de Maracaibo, Manuel Rosales; ciudadanos representan­tes empresariales de todo el país; excelen­tísimos embaja­dores y representantes empresariales de otros países hermanos del continente; señores ministros del Gabinete Ejecutivo; Marisabel, constituyente; amigos consti­tuyentes presentes entre nosotros, ele­gidos hace apenas 48 horas.

Ayer por cierto que he tenido el gusto y así lo expreso a Venezuela, porque las llamadas y las felicitaciones no son para mí, son extensivas a toda Venezuela. He estado recibiendo desde la misma noche del domingo 25, día histórico ya, aún creo que muchos no nos hemos dado cuenta cabalmente lo que pasó, todavía estamos evaluando, asimilando lo que pasó; pero les decía que he estado reci­biendo con mucho gusto salutaciones telefónicas y algunas, por ejemplo, de muchos jefes de Estado y de gobiernos, colegas a quienes ya he conocido en estos 6 meses tan dinámicos, y una de las con­versaciones que más me impresionó fue la que tuve ayer con el Presidente del Gobierno español, quien estuvo hace muy pocas semanas con nosotros, el señor José María Aznar, quien nos llamó desde Portugal.

El colega y amigo José María Aznar felicitaba no a mí, sino al pueblo vene­zolano y me hacía la pregunta: “mire, Presidente, o mira, Hugo”, nosotros ya nos tuteamos y así con casi todos los presidentes del continente también. “Cómo quedó el resultado”. Cuando yo le dije el resultado que yo todavía no quería creerlo, él lanzó una expresión muy castiza, española que no voy yo a repetir aquí, de sorpresa infinita. Y me preguntó varias veces: “¿pero me estás tomando el pelo o es cierto?”. Le dije: “no, total­mente cierto”.

Me expresaba él y otros presidentes y jefes de Estado y de Go­bierno sus senti­mientos de alegría por la manera como se desarrolló; primero, co­mo se ha venido desarrollando el pro­ceso político en estos escasos meses, en estos pocos meses y los resultados que vamos obteniendo. Y yo quiero en esta instalación de la Quincua­gésima Quinta Asamblea Anual de Fede­cámaras -me llevan 10 años, porque yo ma­ña­na cumplo 45- quiero recordar que...

¿Cuántos cumplió el gobernador? ¿Cuántos cumpliste tú, dime la verdad? ¿Tú me llevas 10? No, 3 años me lleva Francisco. Gladys sí sabe la verdad. sí, me lleva 3 años.

Quiero recordar que el año pasado tuve yo también el honor, así como lo tengo hoy, la dicha de compartir con los empresarios venezolanos y extranjeros también la Asamblea Anual de Fede­cámaras. El año pasado recuerdo que llegué con casi una hora de retardo, que íbamos en un helicóptero muy viejo, el único. Un caballero de esos valientes y audaces que se atrevía a llevarme a mí en helicóptero, había que ser valiente el año pasado para atreverse a llevarme a mí en helicóptero por toda Venezuela, un helicóptero de mitad de siglo, por allá de la Segunda Guerra Mundial y el helicóp­tero no podía avanzar entre la fuerte lluvia que estaba cayendo por Puerto La Cruz, tuvimos que aterrizar en Puerto La Cruz y luego arriesgándonos en pleno palo de agua, cruzar hacia Margarita, y llegamos a la asamblea que estaba insta­lada.

Yo recuerdo que había entonces tantí­simas incertidumbres, estábamos en me­dio de la campaña electoral, estaba co­menzando la campaña electoral, pero de manera formal, porque ya había comen­zado desde 1997 realmente; y creo que para entonces era como que agosto, Francisco ¿no? el mes de agosto ¿verdad? agosto. Recuerdo que según las encuestas que se publicaban casi todas las semanas pues ya la tendencia nuestra era como un cohete, y aquello tenía preocupado a muchísima gente aquí. Se hablaba de que venía el diablo, Hitler con Mussolini combinados y con un agregado de satanás seguramente; que Venezuela se iba a acabar, que eso era la locura, que venía una dictadura, que se iban a ir de aquí todos los capitales, que íbamos a estable­cer una economía de guerra con control de cambios, que íbamos a devaluar el bolívar para poder llenar el déficit fiscal que iba a ser gigantesco; que no iba a venir nadie a Venezuela, porque era un salto atrás; bueno, el caos, se anunciaba el caos.

Yo recuerdo que en aquella conversa­ción ya habíamos tenido un encuentro previo con el ingeniero Natera, de quien debo decir hoy, ya después de un año de conocernos es de amigo y yo me consi­dero su amigo y le felicito además por la gestión que cumplió y cumplirá hasta el sábado cuando entregue la conducción, la presidencia de Fedecámaras; pues ya habíamos tenido algunos encuentros en Caracas también con la directiva y apenas estábamos comenzando a cruzar­nos palabras, y yo hacía un gran esfuerzo por convencer a mis amigos los empre­sarios de que con nosotros no vendría el diablo ni la economía de guerra ni que íbamos a cerrar el país y a dar un salto atrás.

Yo no sé hasta qué punto logré con­vencerlos, porque en todo caso mientras nosotros andábamos lanzando un discur­so, pues había miles de discursos en contra de nosotros desatados por todas partes en una campaña diabólica sin precedentes en muchísimos años, una es­trategia goebbeliana, repetir mentiras hasta que la gente va creyendo que son verdades.

Yo me siento humildemente satisfecho junto con ustedes y no por mí, sino por el país, de que un año después, ahora como Presidente de Venezuela, en esta Quin­cuagésima Quinta Asamblea Anual de Fedecámaras, un año después de aquella de Margarita, pues las encuestas siguie­ron subiendo, el apoyo popular siguió subiendo, nosotros fuimos capaces de derrotar las adversidades y las campañas de guerra negra y sucia que nos hicieron, los intentos de desconocer nuestra reali­dad, nuestro triunfo; los intentos que se han hecho. En apenas un año cuánto hemos avanzado y como alguien me decía, un amigo empresario hace pocos meses atrás, él me decía: “mira, Chávez, sin estar evaluando el desarrollo y el desempeño del Gobierno, yo me siento agradecido sólo porque no ocurrió lo que nos decían que iba a ocurrir, el desastre”. Ya sólo eso parecía una ganancia, pero claro que con eso no nos conformamos. No. Nosotros somos bastante optimistas y bastante exigentes con nosotros mismos para conformarnos con tan poco.

Queremos mucho, queremos levantar el país en lo económico, en lo social, en lo político, en lo moral, en el todo. Entonces en un año ganamos las elec­ciones y ¡sorpresa! al día siguiente de ganar nosotros las elecciones, la Bolsa de Valores de Caracas subió como no lo había hecho en no sé cuánto tiempo. ¡Sorpresa! pasó el mes de diciembre y no se fueron los capitales ni se disparó la inflación o el caos económico. Llegamos al mes de febrero y ¡sorpre­sa! y pasó marzo, y comenzamos a gobernar desde antes... Nosotros comenzamos a gobernar antes del mes de febrero.

Para aquellos sectores que todavía dicen... yo ayer leí algunas declaraciones de algunos venezolanos a quienes respeto, a todos les respeto y sus opinio­nes sean cuales sean las respeto todas, sin excepción y las leo con interés todas sin excepción; pero ayer después del triunfo clamoroso del pueblo el domingo 25, algunos sectores y algunas personas re­pre­sentativas de sectores han venido diciendo expresiones como éstas o lan­zando expresiones como éstas: “Bue­no, ya se acabó el asunto de la Constitu­yente, ahora el Gobierno debe comenzar a gobernar, que se dedique a gobernar”.

Realmente nosotros estamos gober­nando antes, desde antes del 2 de febrero, desde diciembre, desde el 7 de diciembre al amanecer, comenzamos nosotros a gestionar y a armar decisiones que fueron conformando claras políticas económicas; y fíjense, en 6 meses, un poco menos, cómo marchamos, cómo vamos. En lo político, pues sin duda, ahí va el proceso, dinamizado al extremo y con una buena dirección, una buena dirección, un buen ritmo, un buen paso; y en lo económico, para recoger algunas de las cosas que hemos estado impulsando, analizando y haciendo conjuntamente con ustedes, con el país y también con sectores de otros países pudiéramos recoger algunas cosas, por ejemplo, esa recuperación del precio del barril de petróleo no es obra de la casualidad. No. Nosotros hemos partici­pado en una estrategia de defensa y de recuperación del precio del barril de petróleo.

Si Venezuela hubiese seguido, si el Gobierno hubiese seguido con la estrate­gia de los últimos años y de los últimos meses del año, los últimos años especial­mente, de seguir incrementando e incre­mentando la explotación y la producción petrolera, yo estoy completamente seguro que el precio de barril de petróleo no estaría hoy en aproximadamente 17 dólares el barril. En diciembre, cuando nosotros ganamos las elecciones estaba tocando 7 dólares el barril, el precio del barril de petróleo venezolano. Eso ha sido una estrategia muy firme y seguirá siendo firme.

Si eso no se hubiese hecho, pues yo no sé dónde estaría Venezuela hoy. Si el ba­rril de petróleo hubiese seguido bajando o se hubiese mantenido en 7 dólares o hu­biese caído a 5 como en algunos esce­narios se apuntaba, pues yo no sé qué hubiésemos hecho este año, hubiésemos apagado las luces. Estuviese el país total­mente paralizado y en un caos, porque no hubiese habido ni para pagar sueldos.

Cuando nosotros asumimos el Gobier­no el 2 de febrero -aquí está el ministro de Hacienda, José Rojas que puede dar las cifras más exactas- teníamos en Te­so­rería, en caja recursos para pagar 2 meses de sueldos y salarios, 2 meses apenas. La situación era caótica.

Bueno, eso se ha logrado producto de una estrategia muy clara y muy firme, de fortalecimiento de los precios, la defensa de los mercados y de fortalecimiento de la OPEP. Esa es una estrategia tan clara que ustedes saben, deben saberlo, sí, que ahora desde hace dos semanas hay una comisión de alto nivel venezolana enca­bezada por el vicecanciller de la Repú­blica visitando todos los países de la OPEP y lo han recibido al más alto nivel en todos los países de la OPEP y otros no OPEP; y con bastante optimismo reci­bimos la noticia de esa comisión, todos los días, en todas partes lo han recibido con muy buena intención y han mani­festado jefes de Estado, emires, reyes, jefes de Gobierno de muchos países la disposición de venir a Caracas el próximo año aceptando la invitación que le esta­mos haciendo para una Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de los países de la OPEP, en una estrategia muy clara de fortalecer este organismo. Vene­zuela fue uno de los fundadores de la OPEP.

Se estaba adelantando desde Vene­zuela una política para destruir la OPEP. Si es que ministros anteriores habían di­cho hace muy pocos meses que la OPEP era un club de pinochos, por ejemplo, que no valía la pena, que ya eso había pasado a la historia. ¡Mentira! eso no ha pasado a la historia. Si no nos hubiésemos puesto de acuerdo Arabia Saudita, otros países de la OPEP con México y Venezuela en una estrategia muy clara de reducir la producción y de respetar los recortes, el precio del barril de petróleo, créanme, estaría todavía por debajo de 10 dólares el barril; pero nosotros estamos conscien­tes de que la economía venezolana no puede seguir dependiendo como de todo este siglo que termina del petróleo, de la renta petrolera. En esto estamos todos de acuerdo, pero aquí se tiene o tenemos años oyendo hablar de eso y foros, bueno, libros, producciones literarias, proyectos, pero no ha habido nunca una voluntad de gobierno para adelantar una política productividad diversificada, endógena, pro­ductiva, que hay que hacerla pero con voluntad indeclinable de trabajo, de cons­tancia, de cooperación, de entendi­miento, de poner en la mesa el interés de todos y estar maniobrando y negociando sólo en función del interés de algunos sectores que no siempre coinciden con el interés nacional.

Pues este Gobierno está dispuesto a hablar con todos, a oírlos a todos, pero de manera muy firme a mantener eso como un norte, como una brújula. Venezuela en pocos años debe tener y va a tener -yo no tengo dudas y le pido a Dios en todo caso, incide mucho en todo esto- pero nosotros en pocos años vamos a tener un verda­dero modelo económico productivo y di­versificado que deje de depender de ma­ne­ra tan alta del precio del barril de pe­tróleo.

Ahora, revisando también lo que se ha hecho en el orden económico y de polí­ticas macroeconómicas y políticas econó­mi­cas, en el orden fiscal nosotros tam­bién hemos venido, este grupo de hom­bres que me acompaña y mujeres que trabajan en el Gobierno, en su equipo de Gobierno tomando decisiones.

“Que el Gobierno comience a gober­nar”. ¿De qué se trata gobernar? Go­bernar no es otra cosa que tomar deci­siones, decisiones que afectan al colecti­vo, gobernar un país en este caso, como ustedes gobiernan sus empresas o gobier­nan sus batallones, comandan o liderizan, como queramos llamarlo; pero ustedes saben que Venezuela hasta el año pasado y hasta comienzos de este año tenía altos niveles de ingobernabilidad, algo que nosotros estamos haciendo es recuperar los niveles de gobernabilidad del país.

Venezuela estaba y todavía está con un alto grado, pero estamos poco a poco levantando el nivel de gobernabilidad, pero era como un si uno llegase al timón del barco, un barco en la mitad del océano y le pedimos a Eliseo, que anda en campaña, por ahí me repartieron una propaganda electoral. Yo dije “pero bueno, es que va para la Constituyente, Eliseo está como retardado”. No, está de candidato. Hay dos candidatos, yo no voy a ninguno, voy a los dos, hay varios, ¿cuántos son los candidatos? dos, son dos. Mi afecto para ambos y que gane no el mejor, porque los dos son mejores. El que sea elegido por la mayoría, como debe ser.

Ahora, les decía que si le pedimos a Eliseo Sarmiento que ponga las manos en el timón de un barco y él llega y piensa que es el capitán del barco y coloca las manos en el timón; y de repente quiere girar el barco a la derecha y mueve el timón a la derecha, pero resulta que el barco se mueve a la izquierda, es un barco ingobernable; o alguien que se monte en un vehículo, lo prenda y arran­que y quiera frenar y cuando pise el freno el vehículo acelera más, está ingoberna­ble o no cruza el volante.

Venezuela tiene algo grado de ingo­bernabilidad, estamos haciendo un es­fuer­zo gigantesco, hercú­leo para darle gobernabilidad, porque si no, no podemos salir de esto, no podríamos salir de esto, y venimos logrando eso a paso firme, sos­tenido, lento pero seguro, con un plan, con un proyecto. Nosotros nos estamos moviendo en función de un proyecto muy claro, muy decididamente; pero decía todo esto para graficar también que a pesar del alto grado de ingobernabilidad en que el país estaba y sigue estando un poco menos ahora, hemos venido gober­nando; a pesar de que el timón no obede­cía, bueno, hemos hecho lo imposible y el timón está comenzando a obedecer; el freno o el acelerador están comenzando a obedecer, por ejemplo, el manejo fiscal.

El déficit fiscal que nosotros recibimos era espantoso y sigue siendo preocupante, pero lo vamos manejando. ¿Cómo lo he­mos venido manejando? incrementando los ingresos y reduciendo los egresos. Sencillamente lo que cualquiera haría en su casa. Primero el incremento petrolero, producto de una estrategia muy clara, ya hablé un poco de ello; segundo, hemos estado reestructurando las aduanas y ahí están las cifras. Hoy en día, a pesar de que no hemos hecho cambios a fondo, porque no hemos tenido tiempo aún ni recursos todavía, pero las aduanas hay que tecnificarlas, hay que sistematizarlas, hay que modernizarlas, colocarlas al nivel de las aduanas de los países de primer mundo. ¿Por qué no? y ya estamos haciendo estudios con varios países europeos y también de América que tienen modernos sistemas de aduanas, entre ellos el Gobierno español, por ejemplo, donde nos hicieron una de­mostración de cómo controlan las aduanas, por ahí es muy difícil que pase algo sin que sea controlado y sin que cumpla los requisitos que debe cumplir y sin que pague los aranceles y los impues­tos que debe pagar.

En todos los países ocurre eso, menos en Venezuela, aquí no se pagaba. Vene­zuela era hasta el año pasado y comien­zos de este año un verdadero puerto libre, no era Margarita solamente el puerto libre. No. Esto era contrabando va y con­trabando viene, con verdaderas mafias. Ustedes lo saben, han sido víctimas de esas mafias.

Bueno, con algunos cambios que he­mos hecho de gerencia, comenzando ape­nas, hoy en Venezuela -quiero que sepan- en las aduanas se está recabando, se está recaudando 5 veces lo que se recaudaba en enero. Se ha quintuplicado el nivel de recaudación en las aduanas de Venezuela y por supuesto ha reducido significativa­mente el nivel de contrabando y de hechos ilícitos; pero apenas estamos comenzando allí.

Además de eso, hemos -como ustedes lo saben- reformado de alguna manera el sistema impositivo, a través de la Ley Ha­bilitante, el Impuesto al Débito Bancario por un año y en una tasa inferior a la que existió hace poco tiempo atrás de 0.5 por 12 meses, para manejar el déficit; y además de eso la creación, la sinceración más bien, nosotros no creamos el IVA, ya el IVA existía pero disfrazado y con una tasa de 16.5%. La hemos bajado, pero hemos ampliado y estamos avanzando hacia un Impuesto al Valor Agregado que sea cada día más serio, más sólido, pero claro que apenas estamos comenzando y con muchos defectos, lo sabemos, pero estamos apenas instrumentando la me­dida.

Todas estas son decisiones de Gobier­no y algunas no son fáciles, ustedes recuerdan incluso el caso de Margarita. Margarita donde no se pagaba IVA y es falso que en los puertos libres no se pague IVA. Vamos a Aruba, Panamá, en todos esos puertos libres del mundo se paga IVA. No es la ausencia de IVA lo que atrae al turismo, no, son otras cosas, son planes verdaderos de turismo: aten­ción, infraestructura, seguridad, etc., pla­nes verdaderos de turismo que en Vene­zuela hasta ahora no había existido.

¿Decisiones? Todo eso son decisiones de gobierno: el Impuesto al Débito. Cuán­tas discusiones con la banca, cuán­tas discusiones con el Seniat, con el Ga­bi­ne­te Económico para tomar la decisión; cuántos Gabinetes, cuántas horas en Con­sejo de Ministros oyendo a todos y oyendo a expertos que nos hiciesen expo­siciones diversas. Todo eso ¿a qué se llama eso? Eso tiene un nombre: gober­nar en función de un proyecto buscando la estabilidad macroeconómico, que es un objetivo de corto y de mediano plazo dentro del programa económico de tran­sición 1999 y 2000 que diseñó el equipo que dirige el ministro de Cordiplan, Jorge Giordani.

¿Política fiscal, acciones de Gobier­no? Hemos reformado la Ley del Fondo de Estabilización Macroeconómica y nos criticaban desde el Congreso por ello, pero lo que hicimos había que hacerlo, precisamente para recortar los gastos.

Hoy en día, producto de esa reforma que requirió una decisión también de en­vergadura política y enfrentar cuántas veces al Congreso y a cuántos sectores que han denunciado que es una arbitra­riedad, es una necesidad más que una arbitrariedad. Estaba ese Fondo como una piscina vacía, estaba diseñado en base a 14 dólares el barril de petróleo, un techo muy alto, bajamos el techo a 9 dólares.

Significa eso que hoy ya se está llenando la piscina, por primera vez en muchos años Venezuela está ahorrando dinero de sus ingresos. Todo lo que está entrando al país hoy por encima de 9 dólares el barril está yendo a ese Fondo de Estabilización Macroeconómica. Esa es una política fiscal y no estamos ca­yendo en tentaciones ni vamos a caer en tentaciones, porque cuando sube el precio del barril entonces mucha gente tiende a pedir: “dame más, dame más, dame más”. No, no hay más, no podemos se­guir con esa política de despilfarro, de irresponsabilidad que todo lo que entra se gasta.

El año antepasado hubo un incremen­to del precio del petróleo, por estos meses de 1997 ¿y qué se hizo ese dinero? ¡Todo se malbarató! ¡todo se gastó y sin pro­yecto específico! Eso es irresponsabili­dad, pero otra parte no crean que fue fácil decidir también en una acción de Gobierno, además de la reforma de la Ley del Fondo de Estabilización Macroeconó­mica aquella decisión de recorte del presupuesto. Diez por ciento fue el recorte y fueron horas y horas, eso no fue tampoco hecho así a rajatabla. No. Ministerios como el de Educación y de Salud recibieron un recorte de 3, de 4%; ministerios como el de la Defensa ¿a cuánto llegó el recorte de Defensa? 10.6%. Detuvimos incluso compra de armas, había órdenes de compra, por ejemplo, a comienzos de año de unas granadas, de unos lanzadores de granada porque lo que nosotros conocemos, el fusil FAL tiene un sistema de lanzador de granada. ¿Te acuerdas Lameda o se te olvidó ya? No, eso no se olvida, yo hace poco lancé una granada allá en El Pao con los cadetes y disparé un tanque, tenía 15 años sin disparar un tanque, hice 5 disparos y pegué los 5 en el blanco, con un tanque XM30.

Bueno, entonces resulta que el fusil tiene un sistema de lanzamiento de grana­da, hay que quitarle -dígame a mí si se me olvidó ahora- el tapón del lanzador del regulador de los gases, colocar un dispositivo allí, meter la granada. Todo eso hay que hacerlo en el combate, si está en un combate un soldado tiene que hacer todo eso. Ahí pierde tiempo y puede perder la vida mientras cambia y mete la granada y apunta, dispara y vuelve a poner y vuelve a cambiar. Entonces, ahora esos lanzadores son muy viejos, ese método, pero es el que tenemos aquí; pues había una orden para comprar unos lanzadores de granadores, un dispositivo moderno que no requiere hacer ese cambio del tapón de regulador de los gases, sino que el soldado puede lanzar la granada e ir disparando el fusil al mismo tiempo.

Bueno, llamé al ministro de la De­fensa y le dije: “no, no podemos estar comprando esto”, para poner un ejemplo, detuvimos la compra de un avión para la Disip que costaba como 3 mil millones de bolívares, y cosas así. Todas esas son decisiones de gobierno para reducir el gasto. Recogimos más de 500 espalderos o guardaespaldas que estaban regados sin control y todos pagados por el Estado, más de 200 vehículos, más de 300 teléfonos celulares. Todo eso lo pagaba el Estado sin control de nadie; teléfonos interministeriales en casas de personas que ya no son funcionarios, que fueron, o familiares de ellos.

Todo eso dando una demostración pero muy firme de un recorte del gasto público improductivo. Todas esas son decisiones de gobierno y algunas no son fáciles, comienzan las presiones, la gente a moverse, a llamar y no sé qué más, pero nosotros quizás tenemos una pequeña ventaja, yo no llegué a Presidente de la República amarrado a nadie, a Dios y al pueblo venezolano. No tengo compromi­sos personales con nadie ni compromisos económicos con nadie ni compromisos con partidos políticos ni con ningún sector, sino con el país. Eso creo que es una pequeña ventaja.

En cambio, habían otros presidentes o qué sé yo, que llegaron amarrados y comprometidos con algunos sectores y estaban imposibilitados para gobernar, estaban amarrados. Nosotros nos senti­mos libres para gobernar y tomar deci­siones en función de un proyecto y una conciencia. Todas estas son decisiones de gobierno.

Además de esto hemos respetado la autonomía del Banco Central, que es una aspiración de los venezolanos, y allí está, se ha mantenido un equilibrio cambiario en Venezuela. Cualquier que quiera invertir hoy en Venezuela puede prever perfectamente cuál será la tasa de cambio en diciembre, porque ahí está la tenden­cia en función de un sistema que no impusimos nosotros, sino que lo impuso el Banco Central en épocas anteriores a nuestro Gobierno y nosotros hemos res­petado la autonomía del Banco Cen­tral, mantenemos una estrecha coor­dina­ción con el Banco Central para que esa po­lítica cambiaria pues no sufra mayores alteraciones, como no las ha sufrido y estoy seguro que no las va a sufrir.

Producto de todas esas medidas y de muchas otras, hay algunos indicadores que desdicen la tormenta que se anun­ciaba el año pasado si llegábamos noso­tros al Gobierno: la inflación cayendo a mínimos en 10 años, las reservas interna­cionales -esta mañana el reporte todavía están ahí- por encima de 14 millardos de dólares, ministro de Hacienda, por ahí estaban esta mañana según el reporte que diariamente me pasan del Ministerio de Hacienda. Siguen ahí con tendencia cre­ciente las reservas internacionales.

El valor de los bonos venezolanos subió y está por encima del de Brasil, incluso, y parejo casi con Argentina. Estaban por el suelo, la gente no creía en Venezuela. Estamos conduciendo un proceso de reestructuración de la deuda externa en coordinación con todos los entes financieros del mundo. Todo esto está hecho en función de un proyecto.

Ahora bien, no sólo se trata de polí­ticas macroeconómicas, en lo financiero hemos tenido un buena relación con los banqueros, con mis buenos amigos los banqueros, algunos dicen que ellos no tienen corazón, pero yo si creo que tienen su corazoncito y que piensan en el país; y definitivamente tenemos que revertir la tendencia esta nefasta, de una banca sólo dedicada a la ganancia en función de altas tasas de interés. ¡Eso es salvaje! eso forma parte de las tesis del neoliberalis­mo salvaje, del monetarismo; y afortu­nadamente, a pesar de que se mantienen todavía muy altas las tasas, esta mañana vi el reporte ¡41% todavía! Algunos préstamos corporativos están bajos, pero para el público en forma global, para la industria, la pequeña y la mediana espe­cialmente son unas tasas asesinas; y yo estoy seguro que los banqueros y el sistema bancario nacional está consciente de ello, tiene que ir bajando en función de la inflación esperada, que este año acumulada en un semestre está en 10.1; estamos dentro de la banda objetivo, incluso en la parte baja de la banda, porque en el proyecto económico de transición para este año la meta de infla­ción -que la vamos a dominar este año, yo he dicho que la vamos a amarrar este año y el año que viene la vamos a vencer, a echar al suelo- pues la tendencia apunta a 20, 21% la inflación, aunque la banda de objetivos está entre 20 y 24, meta para este año de nuestro plan.

Incluso, hemos estado dando señales desde el Gobierno, que yo estoy seguro ustedes empresarios de Venezuela, han estado captando y evaluando y analizan­do. Estamos tratando de dar ejemplo. Hoy, por ejemplo, valga la redundancia, venimos del Palacio de Gobierno donde se firmó un convenio en mi presencia y de esto me informaba el presidente del Banco Industrial de Venezuela, el mara­cucho Fernando Alvarez Paz, que está por aquí. Por cierto que me decía Alvarez Paz esta mañana algo que yo me reí mucho, una expresión de pelotero, él fue buen pelotero del Zulia. ¿No? ¿del equipo de las Aguilas? No, del doble A del Zulia. Esta mañana cuando nos vimos me dijo Alvarez Paz: “la pelota todavía va en el aire”. Yo no le entendí muy bien, porque estaba pensando era en economía, él se estaba refiriendo a las elecciones del domingo. El batazo, el jonrón fue tan largo que la pelota toda vía no ha caído, la pelota todavía va en el aire. ¿Así fue que me dijiste? ¿no?

También me decía que no había pre­cedentes en muchos años de un convenio parecido, y lo mismo me decía el ministro de Industria y Comercio, Gus­tavo Márquez; el ministro de Hacienda, el presidente de Corpoindustria, el presi­dente de Foncrei y de Sogampi. Se firmó un convenio entre el Banco Industrial de Venezuela y Foncrei y también Corpo­industria y Sogampi a través del cual desde hoy -eso se firmó hoy, está calien­tita la firma todavía- se van a aportar, provenientes de los recursos financieros del Estado a través del Banco Industrial fundamentalmente, 16 mil millones de bolívares, todos dirigidos a la reactiva­ción de la pequeña y la mediana empresa a través de Corpoindustria; y con lo poco que hemos tenido, todo lo hemos dado pero apenas sobrepasan los mil millones de bolívares los créditos que hemos dado de la pequeña y mediana industria a través de Corpoindustria. Eso que eso estaba saqueado, ahí no había casi nada.

Ahora y estos son políticas de gobier­no muy claras que estamos orien­­tándonos hacia el impulso y el desarrollo de la mi­croempresa, la pequeña empresa y la me­diana empresa de la ciudad y del campo. Lo mismo hemos estado haciendo con el Fondo de Crédito Agropecuario, dando créditos a microempresarios y además innovando con granjas integrales, reu­niendo varias familias del campo y dándoles créditos pequeños de 20, de 30 millones de bolívares para sembrar maíz, yuca, hortalizas, qué sé yo, poco a poco ir dinamizando la producción del campo y también de la ciudad, la pequeña y mediana empresa; pero no solamente eso, veníamos en el avión conversando, el doctor Alvarez Paz, Fernando y el doctor Jorge Giordani, ministro de Cordiplan, y resulta que yo voy a hacer un anuncio aquí, me parece muy importante y me parece muy valiente también, y no valiente de mi parte sino del equipo que después de varias semanas de estudio me lo ha recomendado y lo decidimos hoy, en Gabinete en el aire, porque así tra­bajamos nosotros, vamos viajando y cuando vamos en el aire aprovechamos y hacemos Gabinetes sectoriales en el aire o en el vehículo o donde sea.

El Banco Industrial de Venezuela va a reducir sus tasas para créditos a 29% y esa es una decisión tomada ya, hoy, a 29%. Mi reconocimiento a todo el equi­po, incluso yo que soy abogado del diablo muchas veces le preguntaba a Fernando ¿y si quebramos? Me decía “no vamos a quebrar” y no vamos a quebrar, por su­puesto, y yo espero y hago un llamado a toda la banca de Venezuela a que siga el ejemplo, vamos a llevar las tasas hacia abajo, de ese 40% a un 29%. No va a quebrar nadie, aquí no va a quebrar nadie. Es posible que algunos sectores dejen de ganar algo de lo que ganan, es posible. Bueno, pero estamos en tiempos de sa­crificio, no le estamos pidiendo la vida a nadie o que se suiciden. No.

El Gobierno es garantía de respeto, de estabilidad. Si algo hacía falta aquí, compatriotas, era un Gobierno serio, con políticas claras y yo estoy dispuesto a discutir las diferencias con cualquiera. Claro, siempre y cuando haya niveles de respeto porque cuando comienzan a de­cir­se cosas fuera de lo común, de lo nor­mal, del trato entre seres humanos, pues yo sencillamente digo o repito aquel viejo dicho: “las águilas no cazan moscas”, no voy a caer al debate sucio al que están acostumbrados muchos en Venezuela. Yo combato fuerte, ustedes saben, yo com­bato duro, pero combato con altura, respeto al adversario y ese es un estilo aprendido además como soldado; “por más dura que sea la guerra respeta al adver­sario, aunque le hagas lo que le hagas, respétalo, su condición humana; aunque lo derrotes”. Por ejemplo, ahora yo estoy llamando a todos los patriotas y los hombres y mujeres que ahora están en la Constituyente con una mayoría abru­madora, pero yo creo que no hay pre­cedentes en la Historia de América y del mundo, no sé, de un triunfo tan arro­llador como éste; de verdad que estamos buscando en la historia política de todos los países a ver si hay algo parecido, que yo sepa no hay nada parecido en América y en el mundo en muchos años; pero eso se debe no a mí, por supuesto, eso se debe al pueblo de Venezuela que está cons­cien­te de lo que está pasando aquí y no se deja manipular ni engañar, una gran mayoría.

Yo ahora, por ejemplo, estoy diciendo, anoche le decía a un grupo de constitu­yentes y esta noche tenemos otra reunión y mañana otra. Estamos trabajando ya en el modelo de Constitución bolivariana para la República bolivariana que será la V República, que nacerá a finales de este año o a comienzos del año 2000; pero una consigna muy sabia en este momen­to, un dicho popular muy sabio es aquel que dice: “Del árbol caído no hagas leña”. Si tu adversario está en el suelo, respétalo. Es como un buen boxeador que ve al adversario ahí en el suelo, “vete a la esquina, déjalo que se recupere”.

Así somos nosotros, combatimos duro, pero respetamos y lo hemos demostrado y lo vamos a seguir demostrando. Respeto a la dignidad del ser humano, respeto a las ideas, respeto a la moral, porque hay que dar ejemplo de respeto. Creo que ha sido una de las grandes degeneraciones de este siglo en Venezuela, el irrespeto a la con­di­ción humana, de nuestro pueblo, de nuestra sociedad.

Bueno, entonces desde el punto de vista de políticas financieras, hasta donde nuestra potestad alcanza, hemos estado dando créditos, microcréditos. Ese conve­nio que se firmó hoy, por ejemplo, Banco Industrial, Foncrei, Corpoindustria, So­gampi, son créditos, 16 mil millones de bolívares. Eso va a inyectarse desde ahora mismo hacia la pequeña y la mediana empresa, y son créditos que se van a cobrar, cuyos intereses se van a cobrar, 25% por debajo del promedio actual de las tasas de interés de la banca. Claro, ese era un convenio ya firmado y ya en marcha, y se van a dar 6 meses de gracia.

¿Así es? ¿No me estoy equivocando? Si me equivoco, dime. No vaya yo a decir aquí cosas que no son. Seis meses de gracia, 25% por debajo de las tasas promedio de los 5 bancos más grandes de Venezuela, y además, 3 años para pagar, 3 años ¿verdad? 3 años para pagar y son créditos con montos que van desde 50 millones de bolívares y pasan por 100 millones de bolívares y más, para la pequeña y la mediana empresa.

Claro que prefieren la garantía, por eso está Sogampi allí. La garantía nece­sa­ria dentro de una política seria, no es un reparto irresponsable de dinero como se hizo aquí en muchos años, que se prestaba y se prestaba y no se recuperaba. No. Estos créditos son para que se dinamice la producción, para que se reactive el empleo y para que retornen esos capitales para seguir financiando en un ciclo productivo la reactivación indus­trial de Venezuela.

Yo me estoy leyendo de un nuevo un libro de John Kenneth Galbraith, yo les recomiendo a quienes no han leído a Galbraith que es norteamericano, no es comunista ni nada de esto. No. Es Gal­braith, el nuevo Estado industrial, por ejemplo, la relación del mercado con el Estado, como dice mi amigo Jamil Mahuad, el presidente del Ecuador: “La mano invisible del mercado junto a la mano visible del Estado”. Y aquí nosotros estamos tomando el papel promotor e impulsor del Estado en el modelo económico y definidor de polí­ticas, de proyectos y de programas; y esa es otra parte de lo que también hemos hecho.

Aquí no había un proyecto, Venezuela marchaba sin rumbo. Yo recuerdo al gobierno anterior, hubo como 10 planes, en menos de 2 ó 3 años hicieron como 10 planes y uno sucedía al otro y todos se fueron a la basura. Nosotros estamos haciendo un proyecto de largo plazo y estamos comenzando ya a marchar sobre ese proyecto, políticas sectoriales, a ello me refiero; pero antes de mencionar esas políticas sectoriales ¿qué otras cosas hemos hecho en función de la reactiva­ción del aparato productivo, del apoyo a la empresa nacional? para reactivar el empleo, para derrotar la inflación y levantar la economía del país, porque ustedes saben que la economía y el modelo económico requiere apoyo finan­ciero, apoyo de instituciones y de allí lo de las aduanas y de allí lo de la Constituyente, etc., leyes claras, normas claras, protección a las inversiones; pero también hemos estado haciendo otras cosas, otras cosas a nivel interno y a nivel externo, por ejemplo, el ingeniero Natera comentaba estos maravillosos encuentros que hemos tenido en otros países con sectores empresariales y sectores políticos de lo más alto del continente explicando lo que está pasando, generando un clima de confianza en el país; y yo creo que con los resultados electores del domingo el clima de confianza en Venezuela está aumentando de manera muy sólida, porque el mundo se está dando cuenta de que este proceso va adelante y va pacífica y democráticamente.

Venezuela está volviendo a sonar bien en los oídos del mundo, en todos los continentes. Se ha levantado un verda­dero grado de certidumbre y de confianza creciente en Venezuela. Eso es verdad en los cuatro rincones del planeta, en unos más, en otros menos; pero además a nivel interno, bueno, entre las cosas externas, perdón, con Francisco Natera y los em­presarios que me han acompañado, a quienes les agradezco mucho su com­pañía en estos viajes. Nosotros, ustedes saben, que no andamos viajando ni haciendo turismo o gastando dineros del Estado como hacían otros y gastando el dinero en fiestas, en la dulce vita. No. Nosotros vamos a trabajar y a trabajar con intensidad, a veces hasta 20 horas diarias en esos viajes al exterior, además de lo que trabajamos aquí.

Se ha creado, por ejemplo, allí en Brasil el Consejo Empresarial Venezola­no-Brasileiro, que lo preside Francisco Natera. Tú entregas aquí pero recibes allá. ¿Te vas a ir para Brasil? El es presidente del Consejo Empresarial Ve­nezolano-Brasileiro. Igual en México se creó una instancia parecida, en el Caribe, pronto vamos a ir un viaje de mucha importancia y pasado mañana salgo a Jamaica por 12 horas, porque estamos interesadísimos en el mercado del Caribe; estamos abriendo mercados y ¿para quién? ¿para el Estado? ¡No! para el mercado nuestro, para la empresa pri­vada. Así como me decía un empresa­rio en Brasil, venezolano, no voy a decir su nombre por supuesto, claro que no me dijo nada malo, pero era una cosa privada, me dijo: “Presidente, yo no voté por usted y estaba en contra de usted, pero ahora estoy haciendo negocios y buenos”. ¡Hágalo! ¡hágalo! con un Presidente que va a exponer un proyecto, si eso motiva a otros empresarios de otras partes del mundo para hacer acuerdos con los empresarios venezolanos y para reactivar y para unificar también nuestras economías latinoamericanas y del Caribe, adelante, Brasil, Colombia, Ecuador, los países bolivarianos, los países del Caribe, Cuba, Estados Unidos, Canadá. En todos esos países tenemos contactos y cre­cientes y de mucha expectativa en el orden internacional.

Estamos trabajando en la ampliación del Acuerdo de San José, y como yo lo explicaba ante algunas preguntas que uno de verdad no entiende a veces de dónde salen esas versiones. Claro, uno adivina de dónde vienen. Yo anuncié en Santo Domingo y luego en Tobago en la Cumbre Caricom, anuncié que íbamos a ampliar, de acuerdo con México por supuesto, el Pacto de San José y también a hacer otros acuerdos con el Caribe; y por aquí alguien dijo, algún sector dijo que íbamos a regalar dinero, a regalar dinero, a regalar petróleo. No se trata de regalarle nada a nadie, es lo mismo que hemos logrado nosotros y esos son signos interesantísimos también en lo interna­­cional, esa línea de crédito que abrió el Exim Bank, poco después de mi viaje a Nueva York, un viaje de una delegación del Gobierno y de empresarios venezola­nos, que fue un viaje, eso fue un exitazo de verdad el viaje y los que estuvieron allá lo pueden contar. Un poco después recibimos un mensaje del presidente Clinton y a los pocos días estaba en Caracas, en Miraflores, el presidente del Exim Bank, el banco oficial del Gobierno norteamericano, y abrió una línea de crédito por mil millones de dólares y ya estamos gestionándolo.

¿Qué es eso? ¿Qué significa eso? significa confianza en Venezuela. Igual cuando vino el presidente Aznar hace unas semanas atrás, firmamos con el Gobierno español una línea de crédito de España a Venezuela por 840 millones de dólares, y ya estamos trabajándolos, por ejemplo, la dotación a Escuelas Boliva­rianas que vamos a crear en todo el país, escuelas que trabajen en los dos turnos y que haya comedores y computadoras y sistemas tecnológicos y talleres para las Escuelas Técnicas, que vamos a abrir en todo el país las Escuelas Técnicas de nuevo, van a venir como parte de ese crédito abierto por el Gobierno español. Igual nosotros hacia el Caribe, Santo Domingo, Jamaica, Haití, Cuba, Puerto Rico, qué sé yo, Trinidad y Tobago, Santa Lucía, estamos buscando merca­dos, penetrando los mercados del Caribe, que los tenemos al frente.

Igual con el Brasil, hemos hecho un excelente, así podemos calificarlo, me decía el ministro Márquez, y no fue fácil el acuerdo que se firmó. ¿No? Gustavo, con el Brasil, el acuerdo con el Brasil, la negociación que va adelante, está en su fase ya culminante, entre Comunidad Andina con Brasil, y yo lo he dicho incluso. Así como Brasil dio un paso al frente cuando Mercosur no se puso de acuerdo para negociar bloque a bloque con la Comunidad Andina, yo también lo he dicho con mucha firmeza: si Comu­nidad Andina no se pone de acuerdo para negociar como bloque con Brasil, Vene­zuela va a negociar con Brasil, porque la unión de todo este continente requiere de avanzar audazmente con políticas de integración, respetando por supuesto, como yo se lo he dicho al presidente Cardoso, que es amigo de Venezuela y además conocedor y un maestro en esas materias del desarrollo y lo hemos ha­bla­do muy claramente, estamos dis­puestos a la integración, claro que contando con la comprensión del Brasil hacia Venezuela y de Venezuela hacia Brasil; igual con Colombia y los países de la Comunidad Andina y de Mercosur.

Todo esto en el ámbito internacional. El próximo mes iremos de nuevo a Nueva York y a Washington, un saludo al em­bajador Maisto quien está con nosotros, no sé dónde está por ahí. Ahí está el embajador John Maisto. Vamos de nuevo a Nueva York a cantar otra vez la canción que el embajador canta muy bien allá y aquí también canta; y después a Washington y vamos a seguir conversan­do y ya tenemos, ya tengo la agenda más o menos articulada con la Cancillería, un almuerzo, una cena creo con el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Fondo Monetario Interna­cional, una serie de bancos y casas de inversión interesadas en conversar. Están viniendo aquí, nosotros yendo allá, vamos hacia una relación mucho más franca y profunda con los Estados Unidos y con todos los países del hemisferio y del mundo.

A finales de octubre nos vamos, voy a pedirle la bendición al Papa. Aquí los obispos me bendicen y me regañan también, el Papa allá seguro me va a bendecir y me va a regañar también, pero bienvenida el regaño de Dios y la ben­dición de Dios.

Además, estoy invitado al día de Iberoamérica en Hamburgo, que se celebra todos los años y siempre invitan a un Presidente de la América Latina y del Caribe y este año pues para mí es una honra representar al pueblo venezolano allá en ese Día de Iberoamérica en Ale­mania, y haremos una visita a Alemania y a algunos países de Europa, España por supuesto, Inglaterra hay mucho interés, Francia, con el presidente Chirac hemos estado acercándonos bastante, y después vamos allá a dar un salto hacia el Asia, China, India, Japón, Corea. Todos esos países están sumamente interesados y son un mercado, son un mercado grandioso para nosotros, en todos los ámbitos: industriales, energéticos, agrícolas. Vene­zuela es un emporio de riquezas, herma­nos. Nosotros vamos a hacer a Venezuela grande de nuevo, gloriosa de nuevo. Como dicen en mi pueblo: “por Dios Santo y mi madre” dicen allá en mi tierra, que lo vamos a hacer. Tenemos que hacerlo, estamos llamados a hacerlo juntos, como bien lo decía el presidente del comité organizador, a quien por cierto no salude en mis palabras y saludo a ese comité organizador de esta maravillosa asamblea, en este maravillo­so escenario, que por cierto -fíjense ustedes- el Banco Industrial de Venezuela contribuyó a financiar la construcción de este escenario.

¿Cuánto fue que se le prestó? 5 mil millones de bolívares. ¿Cuánto? 4 mil 500 millones de bolívares del Banco Industrial. Eso hace 2 ó 3 meses, me informó Alvarez Paz, para contribuir a esta majestuosa obra y yo felicito de verdad a los inversionistas, esto significa confianza en el Zulia, en Venezuela.

Estamos preparando el escenario gran­­dioso de la Venezuela que viene, éste es uno de esos escenarios, ya por adelan­tado, llegando, anunciando ya lo que va a ser Venezuela, un centro mundial. Seguro que lo va ser, tenemos cómo ha­cer­lo, donde se discuta, se delibere, se construya junto con los países del conti­nente, todos sin excepción, sea cual sea su signo ideológico. No nos importa, nos importa interactuar, intercambiar y elevar los niveles de integración.

Bueno, fíjense que si hemos hecho un poquito, para aquellos que siguen dicien­do que el Gobierno no arranca, que no ha gobernado, que comience a gobernar. Claro, que yo lo recibo como un reto, hay que darle más, más duro, cada día más duro, con mayor fortaleza, con mayor capacidad, con mayor precisión, anali­zando los errores cometidos, los vacíos que tenemos, que hay muchos, pero supuesto que hay y tratamos siempre de oír para llenarlos y de crear escenarios.

Venía conversando también en el avión con el general Lameda Montero, el jefe de la Ocepre, y estamos trabajando en el presupuesto del año que viene, porque ustedes saben que este presupues­to de este año no es nuestro, es un presu­puesto reconducido y reducido. Estamos haciendo inmensos esfuerzos para medio equilibrar los gastos. Ahora vamos a hacer un presupuesto nuevo, ese será, el presupuesto del 2000 será el primer presupuesto de este gobierno nuestro, pensando y orientado en función de objetivos que ya están definidos. Uno de ellos la reactivación del aparato produc­tivo, vamos a incrementar la inversión productiva y a reducir la burocracia y el gasto y la corrupción, el gasto indebido, la corrupción, el despilfarro de recursos.

Fíjense ustedes, el ministro de Ha­cienda me decía unos días junto al ministro de Transporte y Comunicaciones y Desarrollo Urbano, porque nosotros estamos revisando los presupuestos he­redados y yo he devuelto casi la mitad, porque yo pregunto mucho, soy quisqui­lloso; y me traen un presupuesto para hacer una obra, la canalización de la quebrada tal en Portuguesa por mil millones de bolívares. A veces yo llego al extremo de llamar a alguien en Portugue­sa o mandar de Caracas a alguien: “vaya a ver si es verdad que existe el canal ese”. Primero para ver si existe el río o la quebrada, porque a veces hay proyectos y no existe la quebrada: “canalización de la quebrada...”, lo demostramos por allá en un estado al sur del país. Un proyecto ya elaborado el año pasado o el año ante­pasado y para el cual ya se emitió, fíjense ustedes esto es gravísimo, un proyecto elaborado a lo mejor por un gobernador o por un no sé, un ministro, qué sé yo, un funcionario y está listo y aprobado desde hace dos años y se incluyó en lo que llaman la Ley Paraguas del año pasado y Venezuela emitió bonos para adquirir los recursos para financiar ese proyecto de canalización de una quebrada que no existe. ¿Sería que se tapó en dos años? digo yo ¡Dios mío! ¿sería que cayó aquí algo y la tapó? pudiera ser, para justificar el horroroso hecho, tratar de entenderlo.

El dinero está en la Tesorería, pero Venezuela está pagando intereses en dólares por ese dinero, que no es nuestro, son bonos que están allá afuera y Vene­zuela paga intereses por eso; y el dinero está allí y la obra no tiene viabilidad porque no existe la quebrada. Ese es un solo ejemplo. O hay presupuestos asigna­dos a gobernaciones o alcaldías para hacer un dispensario o una escuela, por ejemplo, y eso se asignó el presupuesto en el 96 y también se asignó en el 97 y también se asignó el dinero en el 98 y ahora quieren que se les asigne otra vez, pero se inspeccione y no existe ni siquie­ra el sitio donde está previsto algún día hacer la escuelita que ya se ha pagado 3 veces. ¡No! ¡por favor! así no se puede gobernar un país.

Entonces allí es donde yo me pongo duro con mis amigos los alcaldes y mis buenos amigos los gobernadores. ¡No! se acabó el relajo, se acabó el bochinche, un país no puede salir de abajo así y ustedes tienen que ser los primeros en apoyar eso, los gobernadores y los alcaldes. Cómo, cómo se va a salir un país así de abajo, con tamaña irresponsabilidad.

Bueno, todas esas son decisiones de Gobierno, algunas cuestan, son duras pero hay que tomarlas.

En cuanto a políticas de desarrollo, pues tenemos también políticas secto­riales. Algunas están definidas, otras están definiéndose y otras están todavía en lagunas oscuras. Nosotros creemos, lo hemos dicho, necesaria una Constituyen­te económica, es decir, un debate econó-mico acerca del modelo económico de desarrollo, pero ya algunas están definidas, fíjense ustedes. Le estamos dando los últimos toques a un conjunto de leyes dentro del marco de la Ley Habilitante, este fin de semana tenemos dos Gabinetes ¿no? Raúl. ¿Cuántas horas fue el último Gabinete? Ocho y 9 horas, el ministro de la Defensa, el general Raúl Salazar. Felicitaciones por el Plan República a las Fuerzas Armadas, por el éxito del Plan República y también al Consejo Nacional Electoral y a la em-presa española Indra de las máquinas electorales, y por el Plan Bolívar 2000 que está haciendo una gran, una inmensa labor social se está haciendo entre los civiles y los militares con el Plan Bolívar 2000. Yo no sé cómo estaría el país sin el Plan Bolívar 2000 y otras cosas, para aguantar la presión social que es explo­siva, hermanos, es explosiva, el hambre, la miseria.

Bueno, pero decía yo que vamos este fin de semana seguramente a aprobar algunas de las leyes que corresponden a proyectos específicos, proyectos bandera de desarrollo en los cuales y para los cuales la inversión del capital privado, y queremos comenzar por el capital pri­vado nacional, Venezuela tiene que avan­zar en un modelo de capitalización interna y queremos darle preferencia al capital privado nacional, ustedes, amigos empresarios, que tengan prioridad, que tengan un trato no discriminado o discri­minatorio en comparación con los gran­des capitales del mundo, al menos un trato igualitario. Queremos impulsar la inversión nacional. ¿Qué país puede levantarse con la inversión del Estado? y menos un Estado como el nuestro. No.

Nosotros no vamos hacia un modelo estatista ni socialista ni comunista, estamos en un marco capitalista, pero un capitalismo sano, no el capitalismo sal­vaje, el corrupto que en Venezuela acabó con Venezuela en estos últimos años; un capitalismo que produzca y que distribu­ye y que genere beneficio econó­mico y social y equilibrio. Como ocurre en muchos países desarrollados y capitalistas del mundo.

Proyectos bandera, la Ley del Gas, por ejemplo. Miren, Venezuela tiene, amigos y amigas, reservas de gas, hace unas noches el ministro de Minas y un grupo, el vicepresidente de Gas de Pdvsa me hicieron una exposición del Proyecto Gasífero que lo tenemos listo, calculado con inversiones para este año, para el próximo, ya comenzamos en Anaco. Hace unas tres semanas atrás pusimos en marcha un proyecto gasífero en Anaco y tenemos listo ya casi uno en Guárico, al norte del Guárico y uno al piedemonte andino en Barinas y Portuguesa. Las reservas de gas que tiene Venezuela en el norte del Guárico, en oriente y en el occidente, el piedemonte andino, son las más grandes del continente americano.

Nosotros tenemos gas allí para abaste­­cer no sólo a Venezuela y para adelantar la industrialización del gas y cambiar el consumo de combustible, de gasolina por gas y además no sólo para el consumo interno doméstico e industrial, sino para exportarle gas a todo el Caribe y al Sur del continente. Hasta Norteamérica, Maisto, queremos llegar con el gas y venderles gas a buen precio, Maisto, a buen precio, ¡y en un mercado gigantesco como el norteamericano! ¡Sí! queremos llegar y podemos llegar, tenemos cómo llegar.

Venezuela va a ser un epicentro de un desarrollo energético amplio y diversifi­cado y para ello necesitamos capitales. Yo les invito, nosotros hemos llamado y vamos a ser rondas de licitaciones para la explotación y la exploración del gas. Ya está explorado, no hace falta explorarlo, porque está allí o asociado con el petróleo o gas libre, para cuantiosas inversiones. Con seguridad tenemos lista una ley para la protección de inversiones que intro­duciremos ahora, seguramente a la Asam­blea o al Congreso, yo no sé cómo va a terminar eso, pero va a terminar bien. Como termine va a terminar bien, tengan ustedes la plena seguridad de que va a terminar bien.

La Asamblea Constituyente no va a concentrar los poderes. No. Yo he puesto mi cargo a la orden y lo hice antes, un día antes, ustedes recuerdan, que di una cadena nacional y lo dije 24 horas antes de las elecciones, no después del resul­tado. Sin conocer el resultado puse mi cargo a la orden, para que la Asamblea decida; pero igual, el Congreso pudiera poner su cargo a la orden y aquí no va a pasar nada, el Congreso puede dejar una Comisión Delegada, que es lo que debería estar funcionando ahorita, porque el Congreso, según, ya terminó su período de sesiones ordinario y decretaron una prórroga. Ojalá que no se les ocurra declarar otra prórroga ¿para qué? Que se vayan de vacaciones, como deberían estar y dejen la Comisión delegada, según la ley eso está establecido así. A menos que haya algo extraordinario que justifique que el Congreso extienda sus sesiones ordinarias, y no hay nada que lo justi­fique, todo lo contrario, todo indica que deben dejarlo campo a la soberanísima Asamblea Nacional Constituyente para que haga lo que tiene que hacer.

Eso va a terminar bien, tengan ustedes la plena seguridad de que sí va a terminar bien. Es decir, que no debe haber ninguna preocupación ni en Venezuela ni en el mundo acerca del proceso que estamos conduciendo. Si alguien cuida ese proceso, desde el punto de vista indi­vidual, soy yo. Si alguien tiene el cuidado de que el proceso no se vaya de las manos, si alguien se ha cuidado de no caer en provocaciones, he sido yo. A mí me han ofendido, les ha faltado darme una cachetada, y si me la dan soy capaz de voltear la otra mejilla, “dame otra pero yo no caigo en provocaciones”, porque este es un proceso hermoso, democrático y yo debo ser un líder a la altura de un pueblo que quiere paz, que quiere demo­cracia, que quiere instituciones, que quie­re desarrollo, que ya está cansado, que quiere vida.

Bueno, entonces tenemos una Ley de Protección a las Inversiones, la ley que estamos ya por terminar, la Ley del Gas. Una Ley Eléctrica, donde se prevé la posibilidad de privatizar todos o casi todos los sistemas de distribución. Son las 9, ya tengo 3 papelitos. Son las 9:10, lo que pasa es que debería, Cliver, sacarlo por colores, amarillo, azul y tarjeta roja. Esta fue la tarjeta amarilla, las 9:10, las 9:30 y las 9:45, deberían ser de colores. El comandante Alcalá, que es uno de mis edecanes, muy eficiente, siempre pen­dien­te, es que nos están esperando en el Palacio.

Bueno, una Ley de Gas, una Ley Eléc­trica, para promocionar el desarrollo pero y ¿con qué recursos? privados. Incluso aquellos venezolanos, yo lo vuelvo a repetir, quiero aprovechar esta ocasión extraordinaria para pedirle a los venezo­lanos que tienen capitales bien habidos, bien habidos en el exterior y que se los llevaron con razón. ¡Claro! si yo hubiese tenido capital el año pasado o el antepa­sado o en estos últimos años para colocarlo en sitio seguro los saco de Venezuela, con la inflación, con la amenaza de Chávez que es el diablo, con todo eso mejor llevarlo a un sitio más seguro; pero ahora que las cosas van mejorando y hay un proyecto en marcha, yo les pido a los venezolanos de buena voluntad, honestos, que tienen sus capi­tales en el exterior, es el momento de venir, es el momento de arriesgar por el país. No podemos esperar tampoco mucho tiempo, es ahora mismo, llegó la hora, hay proyectos aquí y un Gobierno dispuesto a oírlos y a entenderse con todos en función de principios, de honestidad por supuesto y de desarrollo, de equidad, de justicia.

Proyectos como la electricidad, la Ley de Gas, el proyecto de gas, la Ley de Minas para incentivar, facilitar, promo­ver una minería sana que respete el equilibrio ecológico y dentro de ello debo ratificar lo que decía el gobernador, mi hermano Francisco Arias Cárdenas, in­cen­tivar la explotación minera en el Zulia, respetando por supuesto -repito- el equilibrio ecológico. Dentro de esa visión el Gobierno Nacional ha decidido asumir un proyecto que hasta hace pocos días era regional, ahora es un proyecto nacional y en conjunción con el gobierno regional lo vamos a comenzar a hacer, es el Puerto Venezuela, allí en el Golfo de Venezuela, un puerto de aguas profundas para facilitar el comercio de toda esa zona, no sólo de Venezuela, sino hacia el Caribe, hacia el Pacífico y hacia Norteamérica. Ahí mismo tenemos el Canal de Panamá.

Una Ley de Minas para impulsar el desarrollo minero en toda Venezuela, también está trabajándose dentro de la Ley Habilitante y estamos dándole los últimos toques.

Caminos legislativos, financiamiento adecuado, educación. En educación es fundamental para un desarrollo econó­mico sostenible, competitivo, elevar el nivel educativo, científico y tecnológico. Dentro de poco también vamos a firmar el decreto-ley de reforma de la adminis­tración pública nacional para reducir los ministerios y crear el Ministerio de Ciencia y Tecnología. Venezuela necesita un gran impulso científico y tecnológico.

Además, la reactivación de 75, ese es el número aproximado de Escuelas Téc­ni­cas en todo el país para este mes de septiembre y octubre. Ya estamos invir­tiendo allí y el equipamiento va a comenzar a llegar, para que los mucha­chos salgan preparados de esas Escuelas Técnicas para incorporarse al proyecto nacional de desarrollo en todas las áreas técnicas, industriales y científicas necesa­rias para el país.

Bueno, yo quería hacer, permítanme y me disculpan lo extendido de las pala­bras, pero si, una revisión de lo que hemos venido haciendo y además dentro de pocos días daré un discurso con mo­tivo de los 200 días de Gobierno anun­ciando algunas otras medidas, orientadas hacia el rescate de la economía, de la sociedad, de la política, de la vida nacional. Proyectos agrícolas, proyectos mineros, proyectos pesqueros, proyectos infraestructurales. Hemos anunciado -esa es otra cosa importante que hemos hecho después de varios meses de trabajo inten­sivo, no fue fácil, ordenar el desorden que recibimos, primero frenarlo y después reordenarlo y ahora si soltarlo- una inversión, la más fuerte que hemos podido hacer este año y que va a ser para el segundo semestre, ya está en marcha, de 500 mil millones de bolívares, medio billón de bolívares dirigido a un proyecto nacional de construcción de viviendas. Aquí en el Zulia comenzó, aquí vinimos a hacer un Gabinete el pasado... ¿qué día fue, Francisco, que estuvimos aquí? el sábado anterior hicimos Gabinete, Maracaibo fue capital de Venezuela y aprobamos recursos de inversión para el Zulia por 35 mil millones; cuarenta, cuarenta y tres mil -me corrigió Fran­cisco, gracias, hermano-, cuarenta y tres mil millones de bolívares de inver-siones para infraestructura, para repara­ción de caminos, vías, carreteras, vivien­das, es­cue­las, ambulatorios, obras públi­cas, eso genera empleo; y en todo el país la suma asciende a unos 500 mil millones de bolívares. Eso va a generar más de 200 mil empleos en estos próximos 6 meses, en los últimos 6 meses del año, cinco que ya quedan.

Ese es un esfuerzo gigantesco que hemos hecho. Dentro de la Ley Habilitan­te también tenemos ya listo el proyecto para crear el sistema financiero del Estado, para unificar los entes financieros del Estado que están, bueno, en un estado de anarquía prácticamente. Los hemos ordenado, reordenado, pero vamos a crear una figura y la vamos a adscribir al Ministerio de Hacienda. Todo lo que es Fondo de Crédito Agropecuario, Foncrei, todos esos, el Banco Industrial de Vene­zuela; todos esos recursos financieros del Estado los vamos a articular en un ente financiero para orientar hacia la econo­mía productiva y hacia la generación de empleo.

Bueno, queridos amigos, esta revisión de algunas cosas que se han hecho en estos escasos meses de gobierno, sólo para ratificar nuestra voluntad de seguir trabajando junto con ustedes, recibiendo sus aportes, sus críticas, para que conjun­tamente hagamos esa Constituyente eco­nómica también, definamos mucho mejor el proyecto nacional y vamos todos juntos a emprender el camino, a emprender la tarea de reconstruir la economía y la sociedad y el Estado venezolanos. Yo estoy seguro que el Gobierno cuenta con los empresarios de Venezuela y los empresarios de Venezuela deben estar seguros y espero que cada día más, que ustedes cuentan con un Gobierno com­pro­metido con el país y ustedes son parte fundamental del país. Son un gran ejército empresarial, industrial y comer­cial que requiere Venezuela para salir del foso de la recesión, del desempleo, de la marginalidad en el cual nos encontramos.

Francisco, felicitaciones por tu gestión al frente de Fedecámaras y que Dios acompañe las deliberaciones en esta Quincuagésima Quinta Asamblea Anual de Fedecámaras. Que Dios les ilumine a todos ustedes, a sus familiares y que Fedecámaras siga siendo y los empre­sarios venezolanos, actuando junto al Gobierno y junto al pueblo venezolano, en función del desarrollo nacional, de la Venezuela grande, de la Venezuela honesta, de la Venezuela digna que estamos construyendo con el alma, con las manos, con el corazón. Declaro, a pedido de ustedes, instalada formalmente la Quincuagésima Quinta Asamblea Anual de Fedecámaras, y que Dios los bendiga y que Dios nos acompañe. Buenas noches a todos y muchas gracias.